Poco se sabe de la vida de Benjamín Molina. Nació en Mérida, Yucatán, en 1914. Durante la década de los treinta se estableció en la Ciudad de México con el fin de estudiar arte. Se cuenta con pocos datos sobre su educación. No obstante, sus pinturas y dibujos caracterizados por un delirante detalle llamaron la atención de artistas, críticos y agentes culturales. Inés Amor lo invitó, en distintos momentos, a exhibir en su Galería de Arte Mexicano (GAM). Sin embargo, su delicada salud mental lo obligó a pasar temporadas en distintas clínicas, imposibilitándolo a adquirir compromisos o desarrollar una carrera.
Otro promotor de la obra de Molina fue el escritor José Rubén Moreno. En 1945 le encargó las ilustraciones para una edición especial de su popular novela La vida inútil de Pito Pérez (1938). A partir del éxito de este proyecto, Molina recibió más comisiones relevantes – como un alucinante mural que ejecutó en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y varias pinturas con cierta sensibilidad gótica para la icónica Iglesia de la Purísima de Enrique del Moral. Del mismo modo, su obra fue adquirida por instituciones como el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) y el Museo Blanton de la Universidad de Texas. De acuerdo a Amor, estas cuestiones le dieron cierta estabilidad por unos años. Con el tiempo sus crisis reincidieron, su carrera se vio menguada y padeció un prematuro olvido. Benjamín Molina falleció en 1975.






